lunes, 20 de mayo de 2013

Galicia

 


 
 
 El celtismo constituyo una de las referencias fundamentales de la construcción de la identidad de Galicia.

 En el contexto del resurgimiento cultural del siglo XIX, la vindicación de Galicia como país celta se manifiesta en la obra de autores como Verea y Aguiar, Martínez Padín o Benito Vicetto que señalaron la cultura celta como cerna de la identidad galega.

Con todo, fue Manuel Murguía en sus obras Historia de Galicia (1865) e Galicia (1888) quien reivindico el celtismo como el componente histórico más importante de la personalidad de Galicia.

 En el primero tercio del siglo XX, Vicente Risco será el principal continuador de esta tradición atlantista y celtista en la formulación nacional de Galicia.

 La existencia de algunos paralelismos culturales entre los distintos países de la Fisterra europea animo la afiliación de Galicia a los países celtas. la preeminencia de la cultura castrexa y de algunos de los elementos compartidos con las culturas celticas de la edad de hierro reforzaron la vinculación con las naciones atlánticas donde históricamente se asentaran las tribus celtas.

Tras la ocupación romana del noroeste, su transformación en la provincia de Gallaecia y su cristianización, las invasiones germánicas dieron como resultado  a formación del Reino suevo en los siglos V-VI que, tras su conquista por Leovixildo, paso a integrarse en el año 585 en el reino visigodo de Toledo.

Después de la invasión musulmana de la Península en 711 y del derrumbe del reino visigodo, Galicia en el proceso de reconquista será clave en la construcción del reino de León y se convertirá, tras el descubrimiento del sepulcro del Apóstol Santiago, en la retaguarda religiosa y simbólica de la Cristiandad.

A lo largo de la Edad Media, mismo aún conformarse Galicia como reino independente con don García, la nobleza gallega irá perdiendo peso en la construcción del reino de León y Castilla. Tras la unión de los reinos de Aragón y Castilla y el proceso de "doma y castración" de la nobleza gallega, Galicia se desdibuja en la formación del protoestado español. Después de la implantación del Estado de nueva planta borbónico  se impone un rígido programa de centralización en el que se profundizará con la formación del Estado liberal en el siglo XIX.

Será desde mediados del siglo XIX cuando se creen las primeras formulaciones galleguistas. Inicialmente el provincialismo, luego el regionalismo, y a partir de 1916 el nacionalismo, irán proponiendo distintas alternativas para el reconocimiento político de la identidad gallega y poder dotar al país de capacidad de autogobierno.

En 1936 Galicia aprobó su primer Estatuto de Autonomía que no llegara a entrar en vigor como consecuencia del golpe de estado del 18 de julio que abrió la porta a la dictadura franquista.

Galicia será reconocida como nacionalidad histórica en la Constitución de 1978 y, en 1981, el pueblo gallego aprobó un nuevo Estatuto de Autonomía.
 
El gallego no es una lengua céltica, sino románica, pues es una evolución del latín hablado en el noroeste peninsular. Con todo, conserva una pequeña cantidad de palabras de origen céltico y algunos topónimos. En la actualidad, el gallego es cooficial en la Comunidad Autónoma de Galicia, lo hablan un 85% de la población, y se enseña en las escuelas en todos los niveles del currículo educativo.

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