Para explicarlo, Randolph Kirchain, investigador del Laboratorio de Sistemas Materiales del MIT, ha desglosado los pasos necesarios para obtener unas zapatillas de deporte corrientes y ha identificado que una parte importante de los fabricantes de este calzado se encuentra en China, donde la principal fuente de electricidad es el carbón, más contaminante que otras alternativas. Además, para fabricar cada zapato hacen falta en torno a 360 pasos de ensamblaje. La obtención del material, mayoritariamente poliéster y poliuretano, es, sin embargo, mucho más fácil (y sostenible).
Kirchain, que ha dado a conocer sus conclusiones en la revista especializada Journal of Cleaner Production, asegura que es necesario que los fabricantes de calzado deportivo identifiquen como podrían mejorar el diseño para reducir el número de pasos necesarios para su fabricación y, en consecuencia, la energía que consumen.
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