domingo, 13 de noviembre de 2016

Reflexiones 1

No os sucede como a mi, cuando haceís actividades que requieren poca atención, que vuestra mente se pone a divagar con o sin vuestro consentimiento.
En uno de estos trances meditativos, de esos que le das vueltas a los recuerdos o tu imaginación construye miles de distintos futuros, he llegado a la conclusión que en la vida hay pequeñas señales que nos advierten de las más sencillas o singulares formas.
De aquí saco que muchos errores que he cometido pude haberlos evitado, yo dejaría de ser quién soy ahora, no sé si para mejor o para peor. Cuando estamos enfilando por el camino "erronéo" hay carteles con advertencias que ignoramos, personas que con buena o mala intención nos guían por determinadas rutas, encontramos obstáculos que o bien sorteamos o nos hacen desviarnos, cuando llegas a tu destino con suerte es el que pretendias alcanzar y con más suerte aún es algo totalmente inesperado que jamás habrías encontrado de no seguir con cabezonería lo que tu instinto te dicta.
A todo esto empece a pensar en todo esto al recordar un pajarito que me dijo que otro pajarito que ni siquiera me conocía en absoluto, pensaba de mi que era manipuladora e hipócrita. Ese pajarito me hizo darme cuenta que malgastaba amabilidad sincera en saco roto. Siempre que me han pedido consejo, he guiado como mejor pude a la persona, por lo que mejor le hiciera, en mi propio detrimento.
En definitiva, estoy orgullosa de muchas de mis acciones y no tanto de otras, pero el pasado no se cambia y nos convierte en lo que somos, cúal escultor tallando mármol en bruto y convirtiéndolo en una bella obra de arte. 
Eso es la vida misma una bella obra de un artista nada predecible.
Asdo. Megan Evangelyne Casiopea