sábado, 28 de marzo de 2015

Síndromes sobre los que está bien saber


EL SÍNDROME DEL DOMINGO POR LA TARDE
Los domingos por la tarde empiezan a suponer momentos de tristeza y apatía. Antes, se temía la llegada del lunes, que era percibido como un símbolo del regreso a una semana en la que el tiempo está perfectamente medido y planificado. Ahora, este momento se ha adelantado y se padece unas horas antes.
Desde el punto de vista psicológico, las personas que experimentan sentimientos de apatía, tedio y sensación de vacío los domingos por la tarde anticipan la rutina agitada de la semana. Se centran en los acontecimientos negativos que les deparará la semana, como las prisas, las exigencias laborales y el cansancio físico. Estos pensamientos anticipatorios, junto con los sentimientos que éstos desencadenan, hacen que muchas personas sufran el llamado síndrome del domingo por la tarde. Este síndrome se caracteriza por el inmovilismo, la inactividad y la desmotivación.
En principio, el domingo es el día en el que más libertad disponemos y más podemos disfrutar del tiempo a nuestro gusto. Entonces, ¿por qué un número creciente de personas experimentan sentimientos negativos justamente en un día festivo?
Una explicación puede ser que no sabemos disfrutar de nuestro tiempo de ocio. Durante la semana todo está planificado y ordenado, sabemos lo que debemos hacer en todo momento. El fin de semana es un espacio libre que tenemos que aprender a planificar de forma flexible para que genere experiencias de tranquilidad, alegría y goce. Además, estos sentimientos de apatía y tedio se ven reforzados por el hecho de que casi ningún comercio se encuentra abierto y por la aparente calma que se vive en las ciudades.
Habitualmente, asociamos el tiempo libre a la actividad (salir de viaje, ir de compras, al cine, etc), y si no hacemos nada nos aburrimos. No se trata de "no hacer nada", sino de prepararnos para disfrutar del tiempo de ocio. Incluso, supone un esfuerzo determinar un tiempo para el descanso y la relajación.
Otra razón para que los domingos por la tarde sean sinónimo de tristeza viene marcada por la creencia de que volver al trabajo es enfrentarse con la realidad y con la rutina. Para muchas personas el trabajo provoca fuertes sentimientos de tensión que sólo se mitigan los días festivos, ya que durante la semana no recargan la energía física y psicológica perdida. También las prisas, las obligaciones y los horarios enmascaran los sentimientos de tristeza y soledad que están presentes a lo largo de la semana pero que salen a la luz cuando éstas nos lo permiten.
Un día propicio para la reflexión
El domingo valoramos si nuestros objetivos y expectativas respecto al fin de semana se han cumplido o no. Habitualmente, si nuestras expectativas no se han cumplido se genera en nosotros un sentimiento de fracaso que nos conduce a la sensación de vacío y melancolía.
Esta actitud predomina en personas en las cuales es necesario el aprendizaje de habilidades de inteligencia emocional, como el conocimiento de sí mismos, autocontrol y automotivación. Estas habilidades actúan como preventivas de síntomas negativos como la tristeza, la apatía y la melancolía.
Los fines de semana alteramos nuestros ritmos de comida y sueño, lo que provoca que nos notemos más cansados los domingos por la tarde. Habitualmente el cansancio físico produce alteraciones emocionales y está asociado a la emergencia de sentimientos negativos.
Algunas sugerencias para combatir este síndrome serían las siguientes:
Centrarnos en el momento presente rompiendo la tendencia a pensar cómo será la próxima semana.
Motivarnos a nosotros mismos: asumir que la pereza y el inmovilismo ayudan a que nos sintamos peor. Se puede combatir con ejercicio físico o un pequeño paseo que rompa la inactividad del domingo por la tarde.
Conocerse a sí mismo: hacer una lista de las actividades que nos agradan y diferenciarlas de las actividades que aplazamos para el fin de semana, porque durante la semana no tenemos tiempo (por ejemplo, limpieza general, actividades domésticas…)
Autocontrol: planificar las actividades que nos agradan e imaginarnos la satisfacción que nos producirán.

EL SÍNDROME DEL LUNES
A veces cada lunes sentimos como si volviéramos a repetir el síndrome postvacacional: tristeza, desánimo, irritabilidad, cansancio... se trata del Síndrome del Lunes.
Varios estudios a cerca de este Síndrome han demostrado que el Lunes es el día más aburrido para los trabajadores, el menos productivo de la semana junto con el viernes e incluso es el día en el que más accidentes de tráfico se presentan.
Algunas de las causas de por qué se produce este desánimo los Lunes y este cansancio son:
- La variación del sueño ya que durante el fin de semana los horarios habituales de sueño y vigilia se modifican
- El tener que volver a las obligaciones y horarios del día a día, después de un fin de semana de relax y ocio
- El temor de tener que enfrentarnos a la rutina y a las mismas cosas, que muchas veces se traduce en ir con prisas, mil actividades, horarios imposibles, escasez de flexibilidad y de momentos de diversión u ocio
Y, ¿Qué podemos hacer para sobrellevar mejor el Lunes?:

- En el optimismo está la clave, intentar ver las cosas desde el optimismo y ser positivos
- Organizar y planificar nuestro tiempo y tareas
- Escucha música en tus trayectos de casa al trabajo y del trabajo a casa
- Practica algo de deporte al finalizar la jornada para desconectar
- Por ser lunes, intenta ser más flexible con tus horarios y tareas, si no llegas a todo, no pasa nada
- Recompénsate al llegar a casa con un baño relajante o un buen paseo
- Intenta acostarte pronto y dormir suficientes horas para levantarte al día siguiente con mucha energía
Mis mejores deseos para que vuestro Lunes no sea demasiado duro... ;)

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